Neonazis de Ucrania amenazan: "No habrá un baño de sangre si se anula el Orgullo de Kiev del 12 de junio"

Neonazis de Ucrania amenazan: “No habrá un baño de sangre si se anula el Orgullo de Kiev del 12 de junio”

Los grupos neonazis amparados por la Unión Svoboda de Ucrania (traducido como Libertad), el fascista, anti semita, anticomunista y hómofobo Partido Social-Nacional, cuando amenazan no lo hacen en balde y alertan que de mantenerse la convocatoria del Pride de Kiev “habrá un baño de sangre”. Pese a todo, los organizadores mantienen la convocatoria del próximo 12 de junio de la Marcha por la Igualdad.

Los matones ultraconservadores, que están respaldados por la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, tienen un largo historial de ataques a personas LGBTI y de interrumpir eventos por la fuerza y a golpes. En marzo de este año, una conferencia sobre derechos LGBTI, que se celebraba en Lviv, fue clausurada después de que una enfurecida turba protagonizó un violento ataque homofóbico lanzando piedras y fuegos artificiales contra el Hotel Dnister, donde se celebraba. La policía se vio obligada a intervenir y detener el evento. A pesar de que las autoridades habían hecho un manifiesto a favor del encuentro no se produjo ni una sola detención por el violento ataque.

El partido social-nacionalista de Svoboda ha lanzado un incendiario mensaje en el que incita a la rebelión contra toda convocatoria por la igualdad: “Hoy en día nos vemos obligados a aceptar las marchas y festivales LGBT y así unirnos a las filas de los pecadores y los que los cubren. Monstruos inmorales, payasos y degenerados se equiparan con aquellos que tienen el honor y la dignidad, el respeto y el amor por el prójimo, los soldados que dieron su vida y salud para proteger la paz en el país”.

Pero en Ucrania de la advertencia se pasa a la amenaza directa. En su perfil del Facebook, Artem Skoropadsky, portavoz del movimiento social-nacionalista, publicó: “Nuestros colegas del movimiento OUN (Organización de Nacionalistas Ucranianos) han lanzado una fuerte declaración acerca de la marcha gay en Kiev. En resumen, el 12 de junio, habrá un baño de sangre en Kiev. Los organizadores del Pride aún tienen tiempo de no llevarla a cabo”.

Olena Semenova, del comité de Pride de Kiev, ha contestado a este mensaje de odio: “El orgullo es un evento público. Este es nuestro diálogo abierto con aquellos que están en el poder. Éste es también nuestro diálogo con la sociedad. La gente tiene que ver lo que somos realmente. Porque pensamos que se están violando nuestros derechos ciudadanos no debemos avergonzarnos de la diversidad. Vamos a recordar una y otra vez todos los años que estamos Orgullosos de ser lo que somos”.

Tal y como denunció la ONG Amnistía Internacional en 2015, el 6 de junio se celebró en Kiev la marcha del Orgullo, tras largas negociaciones entre la organización y las autoridades. Antes y después de la marcha, el presidente Petró Poroshenko manifestó su firme apoyo al derecho de las personas LGBTI y a la libertad de reunión. No obstante, la policía no accedió a proporcionar medidas de protección hasta la víspera del acto. Decenas de activistas de extrema derecha atravesaron el cordón policial y atacaron a las personas que participaban en la marcha. Resultaron heridos 10 participantes y 3 agentes de policía, y 25 de los agresores fueron detenidos y puestos en libertad posteriormente. Varias personas que colaboraron en la organización del acto recibieron mensajes amenazantes en sus móviles y por Internet. Se iniciaron cuatro causas penales contra manifestantes contrarios al colectivo LGBTI. Al concluir el año, seguían en curso.

En agosto de 2015, un tribunal de Odesa rechazó la propuesta de celebrar un desfile del Orgullo en la ciudad por considerarlo una “amenaza para el orden público” y para la seguridad de los participantes. La organización optó por celebrar un festival LGBTI de menores dimensiones y en un recinto cerrado el 15 de agosto, durante el cual varios hombres con el rostro tapado lanzaron petardos y bombas de humo contra la oficina de los organizadores.

El 12 de noviembre de 2015, el Parlamento ucraniano aprobó una serie de modificaciones de la legislación laboral que prohibían la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, reivindicación planteada por la Unión Europea en el marco del proceso de liberalización de visados con Ucrania y a la que el cuerpo legislativo ucraniano llevaba largo tiempo resistiéndose. El 23 de noviembre, el presidente sancionó las reformas legislativas.

Sinceramente, ¿este es el país en el que se va a celebrar la próxima edición de Eurovisión?. Si las autoridades no pueden garantizar la integridad de sus propios ciudadanos LGBT, ¿cómo lo van a hacer de los eurofans que acudan a la cita con el Festival de la música en Europa el año que viene?.  Europa debería leerle la cartilla y poner en su sitio a Ucrania si se empeña en mantener una doble moral en su compromiso con la igualdad.

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