La morbosa cita entre Cristo (“Los Gipsy Kings”) y Raúl, su enamorado de "First Dates"

La morbosa cita entre Cristo (“Los Gipsy Kings”) y Raúl, su enamorado de “First Dates”

Estábamos ya deseosos de saber qué iba a pasar en la “Second Date” del peluquero y estilista del barrio de las 3000 y estrella del fashionismo gitano, Cristo Contreras, después de su sorpresiva cita en el reality que presenta Carlos Sobera en Cuatro. Y no nos defraudó para nada.

Momento abrazo entre Saray y Cristo que hacen las paces

Por fin respiramos tranquilos la semana pasada al saber que Cristo y su amiga Saray Montoya hacían las paces fundiéndose en un abrazo tras la tremenda pelea callejera en la que le acusó de “traidor” por haberse asociado con otra peluquera y le amenazó con “volver a peinar por 5 euros por haber mordido la mano que le hizo persona”. Saray, que no tenía cabeza para nada porque su hija mayor, Naiara, se había “escapado” con el novio y según la ley gitana ahora debían casarse para honrar a la familia, dejó que Cristo fuera el estilista de su niña y  que le riñera por el disgusto que le había dado a la familia con su improvisada boda.

Cristo con Saray antes del desfile en las 3000

En el capítulo de anoche, Saray preparaba junto a la ex modelo y directora de la Fashion Week de Sevilla, el “I Desfile de Modas Multicultural de las 3000” y quería que todo fuera perfecto. Por eso llamó a su amigo estilista para que arreglara a las niñas pero Cristo no se había llevado ni horquillas y Saray le preguntó cuál era el misterioso asunto que le había hecho perder la cabeza pero Cristo ni se inmutó y con la excusa de que se iba a buscar lo que faltaba para arreglar a las modelos ya no regresó más.

Cristo echándose laca

El despiste de Cristo se llamaba Raúl, el pretendiente que conoció en First Dates. La tía de Cristo, Enri, le ayudó a “vaciar su armario” para probarse el modelito ideal para tan importante acontecimiento. Tras sufrir un percance con la laca que casi le cuesta el disgusto de tener que ir “peinado normal” y de sentenciar “sin laca es como dormir sin almohada”, Cristo se vistió con un look que definió de “divino de la muerte muy al estilo Channel” y se encaminó a la dársena del río Guadalquivir pertrechado con una botella de champán y medio kilo de fresas donde le esperaba su amado Raúl.

Cristo se encuentra con Raul en el Muelle de las Delicias

“Me sentí como Rose y Jack en el Titánic”, explicó el emocionado sevillano que iba dispuesto a vivir un momento romántico pero también afrodisiaco. De ahí que se alquilaron un barco para dar un paseo por el Guadalquivir donde hubo abrazos, arrumacos, intercambio de fresas en la boca y confesiones. “Tengo la sensación de que te conozco de toda la vida”, le dijo Raúl, a lo que Cristo le replicó “Si alguna vez llegamos a algo más fuerte, seré tu amigo, tu amante, tu todo…”.

Abrazo de Cristo y Raul en el Guadalquivir

La pareja de tortolitos se pasó todo el tiempo abandonándose al juego de la seducción. “Se pasó todo el tiempo provocándome echándose nata en la boca y dándome de comer fresas… Se ve que la va la marcha, es muy travieso…Yo también me quería rozar con él”, explicó Cristo. La conversación a medida que avanzaba la velada se volvió más íntima hasta que Raul le dijo a Cristo que era muy pasional y el estilista le contestó “…Yo también soy muy ardiente”, así que Raúl no pudo aguantar más y le preguntó al peluquero: “¿Dónde quieres que te lleve al final del mundo o a mi hotel?” y le recalcó por si no había sido lo suficientemente claro: “El fin del mundo está en mi hotel”.

Romántico paseo de Cristo y Raul por el Guadalquivir

Lo cierto es que el estilista que presumía de ser “inflexible como una roca en el amor” y de no gustarle “manifestar en público sus sentimientos”, se soltó la melena al viento para darlo todo.  ¿Qué habrá pasado en su noche de pasión? ¿Terminarán Cristo y Raúl siendo pareja? Os iremos contando lo que pasa en los próximos capítulos porque a la que no le fue tan bien en el amor es a la Rebe, la mayor de los Jiménez, la dinastía gitana de “Los reyes del mercadillo”. Ante el inminente “pedida” de su novio Juan, le asaltaron las dudas porque no se veía preparada para tal compromiso, así que la familia decidió apoyar a la caprichosa niña y poner tierra de por medio con unas mini vacaciones por tierras alicantinas para evitar estar “en boca” de todos los chismes de Plasencia.

¡Esto cada vez se pone más interesante!

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