Jugador de baloncesto gay habla sobre el suicidio, la violación y su identidad como cristiano gay

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Hay historias que nos conmueven como la del jugador de baloncesto de una universidad norteamericana, Nathan Fort, que vive en un pequeño pueblo del estado de Arkansas. Recientemente escribió su propia historia de cómo salió del armario, sobrevivió a un intento de suicidio que casi le lleva a la muerte, superó una agresión sexual y la forma en que está adoptando el cristianismo como parte de su identidad homosexual. En su artículo para la revista de temática gay, Outsports, Fort describe cómo fue un adolescente homofóbico que odiaba la homosexualidad: “Al crecer, me habían inculcado la creencia de que ser gay significaba automáticamente ir al infierno”, escribió.

Su historia es un caso clásico de homofobia que Fort convirtió en auto-odio y que le sumió en una depresión durante su formación en la escuela secundaria. A pesar de que era una estrella de baloncesto en las canchas escolares no aceptaba su homosexualidad: “Les dije a todos que estaba en contra de la homosexualidad y que incluso odiaba a las personas homosexuales. Pensaba que los gays no tenían importancia en este mundo. Dije cosas odiosas por la necesidad de encajar en la comunidad pero siempre sentí que mis palabras volvería a atormentarme”, explica el joven deportista.

Un día, Fort pensó en quitarse la vida, pero se detuvo. Sin embargo, por un giro del destino, se resbaló y cayó por el precipicio: “Después de un día particularmente horrible, caminé hasta el borde de un acantilado no muy lejos de mi casa. Fui con la intención de quitarme vida. Afortunadamente, mi voluntad de vivir me apegaba a la vida cuanto más me acercaba. Sin embargo, me resbalé y caí justo al borde del acantilado. Parece una locura, lo sé. Mi mente estaba en otra parte en esos momentos y me desplomé. La caída me pareció una eternidad pero no fue tan grave como para matarme”. Fort sobrevivió a la prueba y lo atribuyó a la gracia de Dios y ha mantenido su fe desde entonces.

Fort también escribió sobre su primera cita con un chico pero salió terriblemente mal: “Después de mi segundo año en Betel, me apunté a un club gay para ver lo que era. Allí me encontré con un muy buen tipo que vivía cerca de mí que quería salir conmigo. Dejamos el club juntos. Recuerdo que el corazón me latía muy rápido, excitado y nervioso por lo que podría ser la noche. Condujo y hablamos. Parecía que iba a ser mi perfecta primera vez con un chico. Pero no lo fue. Me drogó y abusó sexualmente de mí. La experiencia me cambio la vida. Fue una lucha superarlo pero es parte de lo que soy ahora”, explica el joven.

El incidente empujó a Fort derecho de nuevo al armario. Para lidiar con el trauma volvió a las citas con chicas. Un año más tarde, se encontró con un renovado valor para salir del armario y revelar su verdadero yo a sus amigos, su equipo de baloncesto y a su familia: “Hablé con cada compañero de equipo, uno por uno, y en su mayor parte me han apoyado. Mi salida no cambió la forma en que los entrenadores me tratan. Ellos me consideranuno más, no el jugador de baloncesto homosexuales”, explica Fort.

También comparte que en su escuela cristiana, Bethel College, no se le discrimina, en su lugar, lo apoyan contra agresores y sus amenazas. A pesar de que tuvo rechazo de algunas otras personas, Fort también encontró el amor y la aceptación entre sus más cercanos.

Sobre la reacción de sus padres a su confesión, escribió: “Todavía no me entienden, pero me tranquilizan constantemente y me recuerdan que me aman”.

Fort también ofrece aliento a aquellos que podrían estar teniendo dificultades para hacer frente a su propia sexualidad: “No dejes que nadie te detenga por lo que quieres hacer en la vida, porque es tu vida, no la de ellos”.

Foto principal: Instagram de Nathan Fort

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