¿Es posible dejar de ser homosexual?: Desmontando las terapias en España para “dejar atrás” ser gay

¿Es posible dejar de ser homosexual?: Desmontando las terapias en España para “dejar atrás” ser gay

Aproximadamente, un 15% de la población española no acepta su orientación sexual como os contamos en Loottis. Así se puso de manifiesto en el nuevo programa de investigación que emite la cadena Cuatro, “En el punto de mira”, donde quedó patente que estos perniciosos tratamientos también son un lucrativo negocio que mueve mucho dinero y que no está cuantificado puesto que las personas que se someten a ellos no denuncian por temor al estigma social. El pasado viernes, la asociación Arcópoli para la defensa de los derechos y libertades LGTB denunciaba ante la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid una página web que ofrece presuntas técnicas de “para poder dejar atrás la homosexualidad” en virtud de la Ley contra la LGTBIfobia, en vigor desde el 11 de agosto tras su aprobación en la Asamblea de Madrid.

La página web en cuestión que denuncia Arcópoli, la que la autodenominada terapeuta Elena Lorenzo proporciona tratamientos de cambio para “personas que viven una homosexualidad no deseada, que les hace vivir infelices e insatisfechos”. Y en las que incluía los testimonios de personas que “superaban su homosexualidad o lesbianismo” a los que, desde Arcópoli, se consideran  comentarios “irresponsables y no comprobados”.

Como explicaba el coordinador de Arcópoli, Yago Blanco, “intentar hacer creer a alguien que se le puede curar su deseo homosexual solo le genera falsas esperanzas que agravarán su sufrimiento e impedirán el pleno desarrollo de su personalidad”.

La respuesta no se ha hecho esperar y la terapeuta que ejerce en Madrid responde a lo que ella denomina el “lobby gay” en una entrevista realizada por la web ultraconservadora de “Religión en Libertad” donde explica que no es psicóloga sino coach acreditada por la escuela española Lider-Haz-Go (acreditada por ICF, International Coach Federation).

El presidente en España de esta entidad, Jesús Rodríguez, en el programa “En el punto de mira” remarcó que “el coaching es un proceso de acompañamiento y de inspiración para resaltar las potencialidades de la persona. Nosotros no discriminamos a las personas por su orientación sexual y menos aún curamos. Cuando vemos a una persona con una patología lo derivamos a un profesional”. De hecho, de los 573 coacher que se anuncian en la web oficial de ICF, el nombre de Elena Lorenzo Rego no aparece reflejado.

Entre otras opiniones personales, la supuesta terapeuta explica que “cambiar o no de orientación sexual es una decisión libre… la persona va optando por aquello que mejor concuerda con el ideal de personalidad que persigue. Algunos logran más avances que otros, como sucede en cualquier proceso personal”.

La mayoría de los científicos en la actualidad acuerdan que la orientación sexual es más probablemente el resultado de una interacción compleja de factores biológicos, cognitivos y del entorno. En la mayoría de las personas, la orientación sexual se moldea a una edad temprana. Además, hay pruebas importantes recientes que sugieren que la biología, incluidos los factores hormonales genéticos o innatos, desempeñan un papel importante en la sexualidad de una persona.

Por mucho que esta terapeuta se empeñe en “dejar atrás” la homosexualidad la experiencia en la práctica demuestra que las personas que no se sienten a gusto con su orientación sexual es porque encuentran rechazo y discriminación en el entorno social y en el laboral.  Son ciertos los sectores sociales los que ven “lo pernicioso” de una identidad sobre otra que si se visualizase con normalidad, no existiría el objeto de la polémica.

La heteronormatividad implica que se vean a otras opciones sexuales como rechazables porque no se ajustan a lo que se considera socialmente común pero se olvidan que la orientación y el género sexual es un caleidoscopio con muchas imágenes y muchos prismas desde los que mirar y entender la vida. Si aprendiéramos a aceptar a los demás como lo que son y no como lo que queremos que sean, seríamos todos mucho más felices.

En los EE.UU. el presidente Barack Obama está desarrollando una importante campaña en todo el país para prohibir las terapias de curación de la homosexualidad por ser falsas, acientíficas y por jugar con los sentimientos de personas que sufren por la homofobia que persiste en la sociedad.

En 2014, la Asociación Estadounidense de Psicología (en una resolución con 125 votos a favor, y 4 en contra) condenaba estas terapias que intentan cambiar la orientación sexual de los pacientes, porque consideran que hay grandes probabilidades de que los pacientes sufran depresión y tendencias suicidas. Son los resultados de una investigación que duró dos años y en las que participaron los 150.000 miembros de esta prestigiosa entidad. Hoy por hoy, no existe ningún tratamiento que implique cambios de orientación.

Los defensores de los derechos del colectivo LGBT describen el fenómeno de la curación homosexual como “la derecha cristiana que ha vuelto a empaquetar su campaña antigay en términos más suaves y amables. En vez de simplemente denunciar a los homosexuales como corruptos social y moralmente, han pasado a una estrategia de enfatizar el movimiento ex gay. Sin embargo, tras la máscara de compasión, el fin sigue siendo el mismo: reducir la protección legal para gays, lesbianas, bisexuales y transexuales”.

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