El gobierno de Reino Unido da marcha atrás y no prohibirá el popper, la droga sexual masculina

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La comercialización en España de popper está prohibida debido a los graves riesgos que conlleva para la salud, a pesar de su uso frecuente como droga de diseño, utilizada especialmente por la comunidad homosexual por su condición de vasodilatador. En Inglaterra, la polémica está servida y la opinión pública británica dividida. Un proyecto de ley presentado por la Ministra del Interior británica, Theresa May, a principios de 2015 y aprobado oficialmente en enero del año pasado, prohibía la venta y hasta la distribución gratuita de “sustancias psicoactivas”, entre las que se encuentra el popper. Quienes incumpliesen la norma a partir del próximo 6 de abril se podrían enfrentar a hasta siete años de cárcel. Sin embargo, Theresa May, concedió una revisión antes de que la ley entrara en vigor para conocer la opinión de los expertos.

En un giro drástico, la ministra de Seguridad, Karen Bradley, confirmó en una carta al Consejo Asesor sobre el Abuso de Drogas: “Tengo entendido que el Consejo ya ha avanzado en su comprensión sobre la psicoactividad del grupo de nitritos de alquilo y llegó a la conclusión que sólo las sustancias que estimulan directamente o deprimen el sistema nervioso central son psicoactivos según la Ley. Después de haber dado la debida consideración, el Gobierno está de acuerdo con su consejo y con la interpretación de la definición. Por lo que los poppers no se ven afectados”. Se da la circunstancia de que Bradley ha votado sistemáticamente a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo desde que fue elegida en 2010.

Bradley añadió que mientras que las formulaciones de poppers tienen la consideración de que son sustancias peligrosas se sacan de la lista. Hace unos meses el Secretario de Oposición para el Hogar, Andy Burnham comentó al respecto: “Me siento preocupado de que esta disposición pueda causar un daño mayor, particularmente entre la comunidad gay. La prohibición de los poppers, aun si es de un carácter temporal, podría resultar que sean vendidos “bajo la mesa” y sus usuarios se verán obligados a recurrir al mercado negro para comprar la droga y, por lo tanto, estarían expuestos a nuevas y más poderosas sustancias perjudiciales para la salud”.

Mike Freer, el diputado conservador abiertamente gay por Finchley y Golders Green, presentaba una opinión independiente sobre la evidencia médica relacionada con el uso de poppers para lograr su legalización. “Estamos trabajando para que los poppers estén exentos de la prohibición a finales de julio”, explicaba. Freer, afirmó que se pueden utilizar para tratar las mordeduras de serpientes venenosas.

Mientras tanto, el editor asociado de The Spectator, el periodista Rod Liddle, ha escrito un devastador artículo sobre la creciente reacción a la indignación que rodea al gobierno del Reino Unido. Liddle ha llegado a afirmar que el uso de poppers y lubricantes es “la manera de Dios de decir que el sexo gay es antinatural y perverso”.

El Ministro de Vigilancia, del Delito, Justicia Penal y Víctimas, Mike Penning, explicaba durante el debate del proyecto de ley que: “Ha sido objeto de un amplio escrutinio público y parlamentario y está basado en el asesoramiento de expertos médicos y científicos. El proyecto de ley va a cumplir con el compromiso del Gobierno para una prohibición general de la producción, la oferta y la importación de sustancias psicoactivas nocivas, que han contribuido a las muertes innecesarias y trágicas de 129 personas en Gran Bretaña sólo en 2014.”

Pero voces autorizadas cono las del profesor Les Iversen, del Comité de Selección sobre el proyecto de ley de Sustancias Psicoactivas o de miembros del Fondo Nacional del SIDA advierten que la criminalización de las personas que consumen o distribuyen poppers podría causar más daño que beneficios.

Popper es el nombre genérico que designa a ciertas sustancias químicas, generalmente nitritos de alquilo, de amilo y el nitrito de isobutilo, que se administran por inhalación con objeto de aumentar el placer sexual. Los poppers empezaron a consumirse en discotecas en los años 1970. En algunos países del mundo la venta de los alquilnitritos está controlada o se considera ilegal. El uso de poppers es común entre los hombres que participan en sexo anal.

El popper tiene una larga historia de uso debido a la ráfaga de sensaciones agradables y mareo que produce la inhalación de sus vapores. A pesar de que existe al menos un estudio que señala que el popper es menos perjudicial para la salud y la sociedad que la mayoría de las demás drogas recreativas, existen datos que demuestran que puede causar serios efectos adversos. Su consumo continuado puede causar daños neurológicos. Hay algunos indicios que indican que el consumo de popper puede alterar temporalmente la visión. Si se traga o aspira accidentalmente el líquido, en lugar de inhalar los vapores, se pueden ocasionar graves daños. Por estos motivos, las autoridades sanitarias recomiendan que se usen con mucha precaución.

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