Los científicos tienen la respuesta del motivo por el que los humanos varones no tienen hueso en el pene

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Los seres humanos son uno de los pocos mamíferos que no tienen hueso en el pene mientras que sí lo tienen los monos (tanto como un dedo) o las ballenas (de hasta 3 metros de largo). Los científicos se han preguntado los motivos por lo que la naturaleza humana nos ha privado a los hombres de un hueso más. Algunos han argumentado que la “costilla” en la historia de Adán y Eva que nos cuenta la Biblia es una traducción errónea del eufemismo para nombrar el hueso del pene y que Dios dijera que Eva nació de la costilla de Adán es una forma para argumentar la creación y explicar esta ausencia.

Los científicos, que llaman al hueso del pene el baculum, afirman que varía en términos de longitud en mamíferos y primates que habitan el planeta y lo describe como el “hueso más diverso que existe”.

Así investigadores del University College de Londres han descubierto que el hueso del pene evolucionó en la especie de los mamíferos hace más de 95 millones de años y estuvo presente en los primeros primates que surgieron hace unos 50 millones de años.

Y a partir de ese momento, la evolución hizo que el baculum fuera más grande en algunos animales y más pequeño en otros. El caso es que su tamaño no depende de lo grande que sea el animal.

El macaco de cola de tocón, que pesa sólo 10 kg tiene un hueso de pene muy largo de unos 5 cm. Es cinco veces el tamaño del mangabey de collar, una especie de primate que vive al oeste de Nigeria, al este y al sur en Camerún, a lo largo de Guinea Ecuatorial, Gabón y en el Congo. Es un mono levemente más grande en cuerpo pero con un hueso del pene de menor tamaño.

El jefe del equipo que ha dirigido la investigación, Kit Opie, dijo que la longitud del hueso del pene es más larga en los machos que participaban en una “intromisión prolongada”, esencialmente, cuando la cópula con penetración dura más de tres minutos. Esta estrategia de apareamiento ayuda al macho a preñar a la hembra mientras que la mantiene alejada de los machos contra los que compite. Así que básicamente, más tiempo de penetración equivale a un hueso más largo del pene.

En los chimpancés, el hueso del pene es a penas más largo que una uña humana. Como sólo se aparean durante siete segundos no hay necesidad de que el hueso sea más largo.

En cuanto a los seres humanos, perdimos el hueso en el pene cuando la monogamia se convirtió en una norma generalizada. Como no hay competencia en ese momento inmediato para reproducirse, el macho no necesita pasar mucho tiempo penetrando.

“Creemos que el baculum humano habría desaparecido cuando el sistema de apareamiento cambió”, dijo Opie, al rotativo The Guardian. “Esto puede haber sido la puntilla final del baculum que ya había quedado muy disminuido en los seres humanos primitivos. Con la competencia reducida para encontrar un compañero idóneo, es menos probable que se necesite un baculum. A pesar de lo que podamos pensar, en realidad, somos una de las especies que entran por debajo del límite de tres minutos cuando estas partes de la anatomía son útiles”.

Si quieres conocer los detalles de la investigación están publicados en Proceedings of the Royal Society.

Foto de portada: Shutterstock

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