La historia de Eleno de Céspedes, un cirujano transexual masculino condenado por la Inquisición en la época de Felipe II

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La peripecia vital de Eleno tiene alguna similitud con casos como los de Catalina de Erauso, la monja-alférez, y Sor Fernanda Fernández, una monja granadina nacida en 1755 que fue la primera persona intersexual conocida en España. Ambos fueron afortunados porque pudieron proseguir su vida como varones. Pero el caso de Eleno de Céspedes fue distinto y así lo documenta en un libro el escritor Emilio Maganto Pavón, en el que relata el proceso inquisitorial contra Eleno.

Aunque se desconoce la fecha exacta de su nacimiento se sabe el lugar, Alhama de Granada. Fue un hijo bastardo nacido de la relación que un terrateniente tuvo con una esclava negra de su propiedad. Hasta que llegó a la edad adulta se le identificó como mujer e incluso está documentado que tuvo un hijo.

Eleno contrajo matrimonio con un albañil de Jaén a la edad de 15 años. Al saber que no sentía atracción por su esposo lo abandonó y empezó a vestirse de hombre y llegó a alistarse como soldado en la Guerra de las Alpujarras. A su llegada a Madrid en 1576 trabajó con un cirujano del que aprendió el oficio y llegó a convertirse en la primera mujer titulada de la historia de la Medicina.

Durante un año vivió como marido de una mujer llamada María del Caño, donde ejerció como cirujano pero su caso fue denunciado ante el Gobernador y Justicia Mayor en junio de 1587. Un tribunal civil de Ocaña dictaminó que era mujer y fue acusado de lesbianismo, sodomía y bigamia y juzgado por el inquisidor Lope de Mendoza en 1587.

El vicario de Madrid solicitó al prestigioso Francisco Díaz de Alcalá, médico y cirujano del rey Felipe II, autor del primer tratado de urología en 1586, que le realizara un examen genital y dictaminó que era varón.

Pero con posterioridad, varios médicos le examinaron y dictaminar que Eleno no era ni varón ni hermafrodita, sino mujer pero que tenía genitales masculinos gracias a los conocimientos que tenía en cirugía guiado por una “ilusión del demonio”. Otros informes médicos se reafirmaron en su condición femenina e incluso afirmaron que el pene lo había fabricado el propio Eleno con piel de oveja curtida por lo que se le acusó de hechicería, herejía y apostasía y fue condenado en 1588 por el Santo Oficio de Toledo a recibir doscientos latigazos y a trabajar ayudando a los demás en un hospital durante dos años a cambio de recibir comida.

Varios detalles sobre las causas que le llevaron ante la Inquisición y que están documentadas, hacen pensar que Eleno de Céspedes nunca se sintió cómodo como mujer porque se automutiló sus genitales y disimulaba sus pechos lo que sugiere que se trataba de un transexual masculino.

El jurista Ignacio Ruiz ha presentado esta semana una nueva obra que pronto estará a la venta en la que habla sobre este hombre atrapado en el cuerpo de una mujer.

Ruiz explicó que se topó con el caso de Céspedes hace 22 años cuando esta realizando su tesis sobre jurisdicción universitaria. “Me resultó tan interesante que supe que tenía que indagar más en el caso”.  La documentación de los fondos inquisitoriales del Archivo Histórico Nacional sobre este ambiguo personaje permite conocer el llamado ‘Discurso de vida’, desde su nacimiento en Alhama hasta la celebración del juicio civil y del proceso inquisitorial, ambos datan de 1587.

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