Fallece a los 84 años, Debbie Reynolds, la actriz que adoraba a los gays: “Son como mis hijos”

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Debbie Reynolds tenía legiones de fans gays a lo largo de toda su extensa carrera cinematográfica que la amaban por su talento en pantalla como por su carácter indomable fuera de ella. Y ese cariño era mutuo. La leyenda de Hollywood, que murió ayer miércoles a consecuencia de una embolia tan solo un día después de fallecer su hija, la también actriz y estrella de La Guerra de las Galaxias, Carrie Fisher, concedió una entrevista al portal Gay Star News hace dos años, en 2014, en el que afirmó que amaba a sus fans gays.

“Desde 1948 siempre he contratado bailarines y gente creativa que era gay. Son como mis hijos”, dijo Reynolds. La conocida actriz, que interpretó a la madre de  Grace, Bobbi Adler, en la conocida serie Will & Grace y protagonizó los icónicos musicales Cantando bajo la lluvia (1952), junto a Gene Kelly o La conquista del Oeste, Molly Brown siempre a flote (por el cual fue nominada al Óscar), reconocía que crecer en Texas marcó su carácter y forma de ser y admitió que no siempre fue tan abierta de mente.

“Yo no sabía nada sobre por qué tenía que ser que seamos diferentes”, dijo sobre la orientación sexual de la gente. “Probablemente era como todos los demás, no hay conocimientos, ni información de porqué hemos nacido de esta manera. Tuve que aprender y he aprendido. Tienes que querer aprender a deshacerse de tus prejuicios. No puedes querer quedarte así”, afirmó la estrella.

Ella era consciente de que había muchos artistas de su generación y un montón de personas que no compartían  sus puntos de vista pro-gay: “Nadie que nazca gay pide ser gay. He tratado de hablar con los miembros de mi familia. Lo oyen, pero no lo entienden. Es muy difícil de explicar. La felicidad es ser una persona que da, una persona comprensiva”, dijo.

Debbie apreció su experiencia de interpretar a la madre de Grace, Bobbi Adler, en la sitcom Will & Grace de la NBC: “Me encantó que me pidieran que estuviera en ese programa, todo el mundo era estupendo. Yo estaba tan feliz de hacer ese espectáculo, la felicidad me fue devuelta. Me lo he pasé tan bien. Lo escribieron sólo para mí. Utilicé mi propia ropa. Los chicos gays que trabajaban para mí me enseñaron a vestir cualquier trapo”, explicó la actriz.

Reynolds se ha mantenido cercana al colectivo gay, tomando parte en dos filmes muy destacados. En 1997 participó en la exitosa comedia In & Out, protagonizada por Kevin Kline, y en 2013 en Behind the Candelabra, filme sobre el excéntrico pianista Liberace protagonizado por Michael Douglas y Matt Damon; en el que encarnó a la madre de Liberace. En 2010 fue juez invitada en el concurso televisivo de drag queens RuPaul’s Drag Race.

Se puede decir que la incombustible actriz murió casi con las botas puestas porque hasta 2013 siguió apareciendo en películas y series de televisión. Era uno de las pocas actrices de la Edad de Oro de la MGM que todavía seguía en activo, al igual que Margaret O’Brien, Jane Powell, Rita Moreno, Leslie Caron, Dean Stockwell, Angela Lansbury, Russ Tamblyn, o June Lockhart.

En 1992 Debbie Reynolds hizo un cameo en el taquillero filme El guardaespaldas, protagonizado por Whitney Houston y Kevin Costner, y en 1996 protagonizó Mother junto a Albert Brooks, recibiendo una nominación al Globo de Oro.

Reynolds estuvo casada tres veces. Con el popular cantante Eddie Fisher en 1955 y se divorció en 1959. Fisher la abandonó para casarse con la actriz Elizabeth Taylor, lo que causó uno de los mayores escándalos de la época. De este matrimonio habían nacido dos hijos: la actriz y guionista Carrie Fisher, nacida en 1956, y Todd Fisher (1958). Posteriormente, Reynolds se casó con Harry Karl, un magnate del mundo del calzado, en 1960, aunque se separaron en 1973. Este matrimonio también resultó ser desastroso, debido a los problemas con el juego de Karl. Finalmente, Reynolds se casó con Richard Hamlett en 1984. Este matrimonio también terminó en divorcio en 1994. Ni madre, ni la hija tuvieron mucha suerte en los asuntos del corazón.

Debbie nos dejaba ayer en el centro médico Cedars-Sinai de Los Ángeles tras mostrar síntomas de una posible embolia. La actriz se encontraba en casa de su hijo organizando el funeral de su hija cuando se sintió mal y sus familiares llamaron a los servicios de urgencia. Tras su ingreso a la 1:00 hora local del miércoles, Todd Fisher indicó que su madre “no se encontraba bien”. Su muerte fue confirmada horas más tarde por  el propio Todd: “Se encuentra con Carrie”, indicó en un comunicado el también actor y director.

Descanse en paz. Nunca te olvidaremos, querida Debbie. Un año 2016 que está resultando funesto para el mundo del espectáculo hasta en los últimos días que nos quedan para finalizarlo.

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