Fallece el hombre que engañó a muchos hombres gays para que “desarrollasen su potencial heterosexual”

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El pionero de la perniciosa terapia reparadora de conversión gay, co-fundador de la Asociación Nacional Norteamericana de Investigación y Terapia de la Homosexualidad (NARTH) y destacado líder del movimiento ex-gay, Joseph Nicolosi, moría ayer a los 70 años de edad a consecuencia de las complicaciones de una gripe, según confirmó la Clínica Psicológica de Tomás de Aquino en un post en su Facebook. Nicolosi fue director de esta clínica que fundó en 1981 y es donde hacía sus prácticas con hombres para que redujeran sus “atracciones no deseadas hacia el mismo sexo y les ayudó a explorar su potencial heterosexual”. Prácticas denunciadas por la Asociación Americana de Psiquiatría o por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid por carecer de base científica y por su potencial para dañar la salud mental de los clientes.

Nicolosi afirmó que fundó la clínica “para promover el respeto dentro de la profesión de salud mental por la diversidad de la visión del mundo, ya sea que una persona busque identificarse como gay o que trabaje para desarrollar su potencial heterosexual”.

En sus documentales Nicolosi se atrevía a afirmar que: “Todo el mundo es heterosexual”, que “La idea de que algunas personas son naturalmente homosexuales o naturalmente gay es sólo una construcción social” o que “Así que cuando usted tiene individuos con atracción por el mismo sexo, nosotros como algo de un mal desarrollo, tratamos de resolver el problema y ponerlos de nuevo en el camino hacia su heterosexualidad natural”.

La terapia de conversión gay es una gama de prácticas desacreditadas que pretenden cambiar la orientación sexual de una persona o su identidad o expresión de género. Muchas organizaciones de salud mental de reconocido prestigio internacional las rechazan desde hace mucho tiempo por los daños psicológicos perniciosos que causan a las personas que se someten a ellas. “No hay evidencia científica sólida de que la orientación sexual innata pueda ser cambiada”, dijo la Asociación Psiquiátrica Mundial en un comunicado de 2012. Además, los llamados tratamientos de la homosexualidad pueden crear un ambiente en el que prosperan los prejuicios y la discriminación, y pueden ser potencialmente dañinos. “La prestación de cualquier intervención que pretenda tratar algo que no es un trastorno es totalmente antiético”, afirman los expertos..

En España, los tratamientos de reorientación han seguido realizándose de forma individual por determinados psicólogos y clínicas. En 2009 la Generalidad de Cataluña investigó a la Policlínica del Tibidabo para determinar si se realizaban tratamientos de reorientación, ya que tal como aclaraba la consejera de Salud Marina Geli, “la homosexualidad es una orientación sexual y no debe ser considerada una enfermedad”. La mayor agrupación de psicólogos de España mostraba el pasado mes de febrero su rechazo a las terapias fraudulentas que alegan “curar la homosexualidad”, impulsadas principalmente por colectivos religiosos contrarios a las relaciones homosexuales y a la diversidad sexual en general.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España condenaba estas prácticas fraudulentas y alertaba de los graves peligros físicos y psicológicos para quienes se someten a los mismos para intentar cumplir con los prejuicios sociales en torno a la homosexualidad, especialmente cuando se vive en un contexto religioso.

En 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) decidió eliminar la homosexualidad del ‘Manual de Diagnóstico de los trastornos mentales’ (DSM) y urgió a rechazar toda legislación discriminatoria contra gays y lesbianas. Posteriormente, el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. Ambas decisiones se basaron en una completa revisión de la producción científica existente”.

Nazi_Rainbow_Cartoon

También este viernes fallecía de un presunto ataque al corazón en un hospital a unos 80 kilómetros al norte de Sydney, Bill Leak, el polémico caricaturista australiano que comparó a los gays con los nazis en 2016 y que, a menudo, dibujó ofensivas caricaturas sobre musulmanes, aborígenes y personas LGBTI que llevó a muchos a pedir su renuncia.

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