Aumenta la violencia y agresiones contra personas LGBTI en Túnez ante la pasividad del Gobierno

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La asociación de Derechos Humanos “Front Line Defenders” ha puesto en marcha una campaña a favor del activista LGBTI tunecino, Bouhdid Belhedi, brutalmente agredido el pasado 27 de abril por tres jóvenes en su ciudad de Hammamet, después de que el grupo reconoció su pertenencia a Shams, una asociación de derechos para el colectivo. Se pide firmar una carta dirigida a las autoridades de Túnez para garantizar la integridad física y la seguridad de Belhedi, llevar a cabo una investigación exhaustiva e imparcial sobre el ataque, que los responsables comparezcan ante la justicia de acuerdo con las normas internacionales y garantías para que todos los defensores de los derechos humanos en Túnez sean capaces de llevar a cabo sus actividades legítimas a favor de los derechos humanos sin temor a represalias y libres de toda restricción y coacciones.

La carta explica que Bouhdid Belhedi trabaja en la defensa de las minorías sexuales en Túnez y en contra de la homofobia como miembro de la Oficina Ejecutiva de Shams, una organización no gubernamental LGBTI. La asociación hace campaña por la despenalización de la homosexualidad en Túnez y propaga valores de la tolerancia y la aceptación. Después de varios intentos, Shams obtuvo el registro oficial por parte del Ministerio del Interior de Túnez en de mayo de 2015, pero fue suspendido por treinta días en enero de 2016 tras una orden de la Corte de Túnez de Primera Instancia. Una apelación fue posteriormente presentada por Shams, lo que permitió que continuara sus actividades.

En medio de la escalada de violencia contra los defensores de los derechos LGBT en Túnez, cuando Belhedi visitó la semana pasada su ciudad natal de Hammamet para realizarse un estudio análisis médico y recibir atención por su delicada condición física, fue abordado por tres individuos que le preguntaron si era miembro de la asociación Shams. Tras confirmarlo, le insultaron, le golpearon en el estómago, amenazaron y fue incapaz de escapar hasta que algunos transeúntes intervinieron para ayudarle.

Tras el incidente, Bouhdid Belhedi era reacio a presentar una denuncia contra sus agresores debido a una queja anterior que hizo a las autoridades que fue totalmente ignorada y también debido a la campaña de desprestigio homofóbico recientemente lanzado por la policía contra los defensores LGBT en Túnez así como las amenazas de encarcelamiento y tortura. Tampoco recibió atención médica ya que no tiene el parte de lesiones de la policía para su presentación en el hospital. Además, en junio de 2015, tras una entrevista concedida al canal de televisión Nessma sobre Shams, recibió amenazas de muerte y fue sometido a difamatorios comentarios en las redes sociales y también por los líderes religiosos.

Si quieres sumarte a la causa y apoyar la carta pincha sobre este enlace.

Precisamente unos días antes de la agresión, Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams había denunciado en un comunicado el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB en Túnez lanzado por un artista desde un canal de televisión en horario punta. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos. Y el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

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