Atentado en Charlottesville: Inmigrantes, afroamericanos, musulmanes y personas LGTBI los “indeseados” de Trump

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Este fin de semana ha sido uno de esos que nos recuerdan que hay muchos frentes sociales por los que luchar en el mundo contra el racismo, la LGTBIfobia, el machismo y otras formas de opresión. La propuesta de un juez de retirar la estatua del General Robert E. Lee, quien luchó en la guerra civil de EE.UU en el bando de los Estados Confederados, favorables a la esclavitud, ha desatado una oleada de incidentes en Charlottesville, Virginia. Las protestas se volvieron tan violentas que el gobernador del Estado, Terry McAuliffe, tuvo que declarar el estado de emergencia. Los racistas aprovecharon para encender “antorchas” contra las mujeres, los inmigrantes, las personas de color y los gays, pero también acudieron personas valientes a recordar que no todos son así. Ellos fueron las víctimas de un terrible atentado en el que un neonazi de 20 años decidió embestir a esos manifestantes, matando a una mujer e hiriendo a 19 personas más.

La Policía ha identificado a la víctima mortal del atropello múltiple ocurrido en medio de las protestas entre supremacistas blancos y opositores en Charlottesville como Heather Heyer, de 32 años. Se cree que la joven estaba cruzando la calle cuando un vehículo Dodge Challenger presuntamente conducido a alta velocidad por James Fields Jr., un exmilitar vinculado a la marcha supremacista, embistió contra la multitud y chocó contra otros autos, dejando una veintena de heridos. Heyer fue declarada muerta en el hospital a la que fue trasladada.

La joven era originaria de Green County y graduada en el William Monroe High School. Según su LinkedIn, trabajaba como asistente legal para la empresa Miller Law Group PC en Virginia. “Heather Heyer fue asesinada cuando protestaba contra el odio”, incide la presentación de una campaña en GoFundMe para que se le erija un monumento en su recuerdo en Emanc Park, cerca de donde fue atropellada. En esta web, la madre de la joven muestra también su tremendo dolor por la pérdida de su hija: “Murió haciendo lo correcto. Mi corazón está roto, pero estaré siempre orgullosa de ella”.

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Una vez más, el presidente Donald Trump volvió a defraudar y fue muy criticado por decir que “la violencia viene de muchos lados” y por no rechazar explícitamente las acciones de los supremacistas blancos. Tampoco calificó el hecho criminal del joven neonazi de “atentado” porque el atacante era blanco y no gritó nada en árabe pero el “modus operandi” fue similar: atropellar indistintamente a víctimas inocentes que defiende los derechos de muchas comunidades.

Ayer domingo tuvo lugar una manifestación en Ohio, lugar de origen del atacante que embistió con el coche y mató a una mujer e hirió a casi una veintena de personas. Varias organizaciones participaron en una marcha pacífica que se reunió en el Goodale Park para apoyar a las víctimas del ataque de Charlottesville. Erick Bellomy, un residente de Ohio, fue el organizador del evento improvisado del que dijo en Facebook: “Una marcha, especialmente en Ohio (de donde viene el atacante) demostrará a Charlottesville que no apoyamos ningún racismo, fascismo, cualquier forma de odio, venga de donde venga, o a otros supremacistas que asistieron a la manifestación de la derecha más radical. Estos fanáticos van contra  personas de color, mujeres, musulmanes, judíos, personas LGBTQ, inmigrantes, liberales y cualquier otra persona que no esté de acuerdo con ellos, no sólo con palabras sino con violencia. Es absolutamente repugnante y ese tipo de odio no es aceptado aquí”.

“El odio y la intolerancia nunca deben ser recibidos con silencio o reprobaciones a medias”, dijo el presidente de Human Right Campaign, Chad Griffin , en un comunicado. “Los horribles acontecimientos que se están desarrollando en Charlottesville son un recordatorio rotundo de que el racismo y la supremacía blanca que se ha dejado enriquecer por generaciones se ha visto recientemente envalentonada por las políticas y la retórica de políticos como Donald Trump y es un fracaso del liderazgo y una vez más demuestra que es incapaz de servir. Todos los líderes nacionales, desde el Presidente y el Vicepresidente para abajo, deben condenar explícita e inequívocamente este extremismo violento”.

Por su parte, Rachel Tiven, CEO de la ONG LGTBI, Lambda Legal. dijo un comunicado: “La violencia racista es tan antigua como América. En el centro de nuestra lucha como nación siempre ha habido una batalla entre la subyugación basada en la supremacía blanca y los ideales de igualdad de justicia para todos. Las opiniones racistas, homofóbicas, xenófobas y antisemitas que se han exhibido tan audaces este fin de semana son un cáncer en nuestra sociedad. Donald Trump ha alentado e invitado al fanatismo en muchas formas y se ha negado a condenar los crímenes de odio internos y el terrorismo cuando los perpetradores eran blancos. La Administración Trump se ha convertido en un refugio para las personas simpatizantes o, al menos, apologistas de los tipos de grupos que trajeron terror a las calles de Charlottesville este fin de semana. Debemos honrar a los innumerables miles de personas que durante siglos lucharon, sufrieron y murieron por su libertad en una nación construida sobre la esclavitud de los afroamericanos y el genocidio de nativos americanos. En la batalla por el alma de nuestra nación, las personas LGBT están a favor de la libertad y la justicia para todos”.

Por su parte, Lady Gaga la ha acabado de liar usando el hashtag #ThisIsNotUS y cabreando a muchísima gente que recuerda que sí, que Estados Unidos lleva siendo así mucho tiempo y usar esos hashtags solo hace que engañarnos mientras seguimos viviendo ataques homófobos y racistas apoyados desde la Casa Blanca.

 

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